Vida y obras:
Escritor, periodista y crítico de arte francés.
Émile Zola Nació el 2 de abril de 1840 en París, hijo de Emilie Aubert y François Zola, un ingeniero procedente de Venecia (Italia), que se había nacionalizado francés. La muerte del padre dejo a la familia en la pobreza y Zola se vió obligado a trabajar desde su juventud para salir adelante.
Poco después de nacer, la familia se trasladó a la localidad de Aix-en-Provence, en cuyo colegio cursó los estudios primarios y donde coincidió con Paul Cézanne. Gracias a una beca de estudios se trasladó a París para estudiar en el Liceo de Saint-Louis.
En 1859, Émile Zola suspendió dos veces el examen de bachillerato. Como no quería seguir siendo una carga para su madre, abandonó los estudios y comenzó a trabajar como empleado en la editorial Hachette.
A los veinticinco años obtuvo sus primeros ingresos de fuentes literarias gracias a la publicación de sus versos y ensayos.
En 1858 Zola volvió con su madre a París y empezó su carrera literaria como un romántico más, y de hecho publicó su primera obra, Cuentos para Ninon, aun bajo la influencia del romanticismo, en 1864. Sin embargo, impresionado por el audaz realismo de Germinie Lacerteux (1865), la famosa novela de los hermanos Goncourt, Émile Zola se lanzó atrevidamente en la dirección que esta discutida obra señalaba, y en 1867 presentó Thérèse Raquin, un estudio psicológico del asesinato y la pasión. Su fijación en la sociedad y el detalle con que analiza las situaciones le convierte en el fundador del naturalismo. Una tendencia literaria con que se adentra en la sociedad con el mismo rigor que cualquier fundamento científico.
Más tarde, inspirado por los experimentos científicos sobre la herencia y el entorno, Zola decidió escribir una novela que ahondara en las profundidades de todos los aspectos de la vida humana, que documentara los males sociales, al margen de cualquier sensibilidad política. Zola dio a esta nueva escuela de ficción literaria el nombre de naturalismo, con el que pretendía hacer un análisis científico como los que habían hecho Darwin y Marx.
Zola se casó en 1870 con Alexandrine Mélay. A partir de 1873, se relacionó con Gustave Flaubert y Alphonse Daudet. Conoció a Joris-Karl Huysmans, Paul Alexis, Léon Hennique y Guy de Maupassant que llegarían a ser habituales de las veladas de Médan, un lugar cerca de Poissy donde tenía una casita de campo desde 1878.
Zola escribió una serie de veinte novelas entre 1871 y 1893, bajo el título genérico de Los Rougon Macquart, con el fin de ilustrar sus teorías a través de una saga familiar. Tras una ardua investigación produjo un sorprendente y completo retrato de la vida francesa, especialmente la parisina, de finales del siglo XIX. Cinco generaciones de Rougons, Marquarts y Mourets demostraban el determinismo, mejor que destino, de una herencia biológica (averiada, por supuesto) sometida a un medio social concreto.
La vastedad del proyecto y su documentalismo le permiten novelar la historia con más doctrinarismo que inspiración y arte, recorriendo los ambientes de los arribistas y logreros, burgueses, funcionarios, militares, bohemios y proletarios tal como él los veía, es decir, sin deseo de complacer. Por lo mismo, los conservadores, clericales y bien pensantes le marcaron como autor escandaloso y obsceno, y criticado por exagerar la criminalidad y el comportamiento a menudo patológico de las clases más desfavorecidas.
Algunos de los libros que se ocupan de las cinco generaciones de la familia Rougon-Macquart alcanzaron una gran popularidad, entre las que destacan La taberna (1877), estudio sobre el alcoholismo; Nana (1879), historia de una mujer de mundo hija de una prostituta barata; Pot-bouille (1882), análisis sobre las pretensiones de la clase media; Germinal (1885), ambientada en la minería carbonera del norte de Francia; La bestia humana (1890), donde analiza las tendencias homicidas; y La debacle (1892), sobre la miseria del militarismo francés derrotado en la Guerra Franco-Prusiana.
Sus obras posteriores, escritas a partir de 1893, son menos objetivas, más evangelizantes y, en consecuencia, menos logradas como novelas. Entre éstas figura la serie Las tres ciudades (3 volúmenes, 1894-1898), que incluye Lourdes (1894), Roma (1896) y París (1898).
Zola fue autor también de varios libros de crítica literaria en los que ataca a sus enemigos, los escritores románticos.
En una serie de ensayos titulados La novela experimental (1880), inspirados en la Introduction à la médicine expérimentale (1865) de Claude Bernard, Émile Zola trató de probar que los métodos del novelista deben identificarse con los del científico positivista, a saber: observación, hipótesis y experimentación.
En 1881 publicó la colección de ensayos Los novelistas naturalistas (1881).
Sus últimas obras muestran una orientación hacia el socialismo. En enero de 1898 se vio envuelto en el caso Dreyfus, cuando escribió una carta abierta que se publicó en el diario parisino "L'Aurore". Es la famosa carta conocida como Yo acuso, publicada el 13 de enero de 1898, en la que arremete contra las autoridades francesas por perseguir al oficial de artillería judío Alfred Dreyfus, acusado injustamente de espionaje a favor de Alemania y a cuya absolución y rehabilitación contribuyó en gran medida con su campaña.
Tras la publicación de esta carta un proceso por difamación le condenó a un año de cárcel y a una multa de 7 500 francos (con los gastos), que pagó el escritor Octave Mirbeau. Zola se exilió en Londres. A su regreso, publicó en "La Vérité en marche" sus artículos sobre el caso.
El 29 de septiembre de 1902 fue encontrado muerto en su habitación de París, en extrañas circunstancias, aparentemente asfixiado por los gases emanados de una chimenea en malas condiciones. Tenía 62 años.
Aunque nunca perteneció a la Academia Francesa, fue enterrado en el Panteón en 1908.
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