Vida y obras de Thomas Mann:
Novelista y crítico alemán, una de las figuras más importantes de la literatura de la primera mitad del siglo XX; sus novelas exploran la relación entre el artista y el burgués o entre una vida de contemplación y otra de acción.
Paul Thomas Mann nació el 6 de junio de 1875 en Lubeck (Alemania), en el seno de una familia dedicada al comercio. Fue hermano menor del novelista y dramaturgo Heinrich Mann.
Cuando fallece su padre, Thomas Johann Heinrich Mann, en 1891, el futuro escritor se marcha con su madre, la brasileña Julia Da Silva-Bruhns y sus hermanos a Munich, ciudad en la cual trabaja en una compañía de seguros, antes de consagrarse plenamente a la literatura.
La ascendencia racial alemana, portuguesa e india de su madre había de reflejarse en sus obras. Fue miembro del comité de dirección de la revista satírica "Simplicissimus" y trabajó como crítico literario publicando diversos artículos y relatos cortos en diferentes revistas.
En 1905 contrajo matrimonio con Katia Pringsherim, hija del matemático judío Alfred Pringsherim. El matrimonio sería feliz y tendrían seis hijos, entre ellos los escritores Klaus y Erika Mann y el historiador literario Golo Mann.
Después de su fallecimiento y de la lectura de su diario, se comprobó las tendencias bisexuales del escritor germano, quien matuvo varias relaciones platónicas con hombres, en especial su compañero de clase Armin Manters y el pintor Paul Ehrenberg, quien rechazaría sus ofertas sexuales.
Estuvo influido por dos filósofos alemanes, Arthur Schopenhauer y Friedrich Nietzsche, aunque rechazaba las ideas de este último. En uno de sus últimos libros, Ensayos de tres décadas (1947), analiza sus propios escritos literarios rastreando las influencias de esos pensadores y de otros artistas.
Su obra se aposenta en confrontar al individuo con el entorno que le envuelve, estableciendo con sus textos un análisis sobre la colectividad de su tiempo y un miramiento al artista en su contexto vital. Sus héroes son con frecuencia personajes burgueses que sobrellevan un conflicto espiritual.
Su primer libro, Die Buddenbrooks (Los Buddenbrook, 1901), publicado cuando tenía 25 años y que durante más de 30 años fue uno de los libros de mayor circulación en Alemania, es la historia de la decadencia de una familia de comerciantes. Cuando apareció, provocó un gran escándalo entre la alta burguesía de la ciudad, por reconocerse en la ridiculez de algunos personajes de la obra. El tema de este libro, el conflicto entre el hombre de temperamento artístico y su entorno de clase media burguesa, volverá a reaparecer en sus cuentos Tonio Krüger (1903) y Muerte en Venecia (1912), llevado al cine por Visconti, y a la ópera por Benjamin Britten. Esta última obra, que describe las vivencias de un escritor en una Venecia asolada por el cólera, supone la culminación de las ideas estéticas del autor, que elaboró una peculiar psicología del artista.
En Der Tod in Venedig (1912), novela corta en el estilo tradicional alemán, enfrenta de forma siniestra la vejez con el encanto de la juventud.
Otra novela corta, Tonio Krüger (1914), abunda en el pensamiento central de la obra de este autor: el conflicto entre el artista impulsivo y la fría sociedad.
Al estallar la Primera Guerra Mundial defendió el nacionalismo alemán; al final de la contienda, sin embargo, su ideología evolucionó y se convirtió en ferviente defensor de los valores democráticos. Testimonio de esta evolución es la novela Der Zauberberg (La Montaña Mágica, 1924), que ha sido considerada por muchos como la mejor obra imaginativa de su época. Historia realista en la superficie, está en realidad llena de simbolismos. Un joven corriente («juventud») vive durante siete años como paciente en un sanatorio antituberculoso situado en los Alpes («Europa enferma»), donde establece contacto con otros enfermos que representan diferentes actitudes filosóficas anteriores a la I Guerra Mundial («síntomas de enfermedad»).
A esta novela debe Mann principalmente la concesión del premio Nobel de Literatura en 1929.
En 1930 aparece otra de sus novelas cortas, Mario und der Zauberer (Mario y el mago), alegoría del autoritarismo en la que señala los peligros de la dictadura fascista y la cobardía intelectual, enmarcada en una cálida y brillante ciudad italiana. Luego dirige su atención al mundo antiguo, que describe, con detalladas reconstrucciones arqueológicas de Palestina y Egipto, en Joseph und seine brüder (José y sus hermanos, 1934), Der junge Joseph (El joven José, 1935), Joseph in Aegypten (José en Egipto, 1938) y Joseph der Ernährer (José el proveedor, 1944).
El escritor español Francisco Ayala tradujo algunas de sus obras durante su exilio en Buenos Aires. Mann fue también un notable crítico literario. Entre sus escritos críticos se encuentra Consideraciones de un apolítico (1918), un ensayo autobiográfico en el que llega a la conclusión de que un artista debe estar integrado en la sociedad.
Con el ascenso al poder en Alemania del partido nazi liderado por Adolf Hitler decidió marcharse de su país, despojándosele de su nacionalidad alemana.
En 1933 se dirigió a Suiza para huir de los nazis y en 1938 se trasladó a los Estados Unidos, donde se nacionalizó en 1944, trabajando como profesor de la Universidad de Princeton.
En Doktor Faustus (1947), que presenta la historia de un músico que vende su alma al diablo, trató de establecer las causas psicológicas que hicieron posible el nazismo.
Regresó a Suiza en 1952 al advertir que la libertad «estaba un poco restringida» en los Estados Unidos. Sus últimas obras fueron Achtung, Europa! (¡Cuidado, Europa!, 1938); Das Problem der Freiheit (El problema de la libertad, 1939); Ansprache im Goethejahr (Ensayos sobre Goethe, 1949); Die Entstehung des Doktor Faustus. Roman eines Romans (Los Orígenes del Doctor Faustus: La Novela de la Novela, 1949), exposición autocrítica de su novela Doktor Faustus (1947); y Die Bekenntnisse des Hochstaplers Felix Krull (Las confesiones del estafador Felix Krull, 1954), obra donde culmina el virtuosismo narrativo del escritor en torno a la figura de un vividor mundano. En 1955 ingresó en la orden alemana «Pour le Mérite».
Fue padre del autor Klaus Mann y de la escritora y actriz Erika Mann. Falleció en Kilchberg, cerca de Zürich, el 12 de agosto de 1955. Tenía 80 años.
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