Vida y obras de André Gide:
"Todo está dicho, pero como nadie escucha,hay que repetirlo cada mañana."
Escritor francés, cuyas novelas, obras de teatro y textos autobiográficos se caracterizan por su exhaustivo análisis de los esfuerzos individuales
hacia la autorrealización y por la utilización de conceptos éticos protestantes. Para muchos, Gide fue la figura más grande de las letras
francesas y también una de las más discutidas y probablemente el escritor que más profunda influencia ejerció sobre la juventud
francesa que vivió entre las dos guerras mundiales.
Nació el 22 de noviembre de 1869 en París, en el seno de una familia de buena posición económica. Su padre, Paul Gide,
profesor de jurisprudencia, descendía de una familia de hugonotes oriunda de Cévennes. Su madre, Juliette Rondeaux, de funcionarios jurídicos
católicos. Fue educado en el más estricto puritanismo y cursó estudios irregulares en la Écolo Alsacienne, debido en parte a su frágil
salud, y en el instituto Henri IV.
Apasionado por la literatura y la poesía, a los veinte años empieza a publicar en las revistas de la escuela y entra en relación con Pierre
Louÿs y Paul Valéry y es introducido en el círculo de Stéphane Mallarmé. Sus primeras obras están marcadas por el puritanismo
de su juventud y el simbolismo. En 1891 publica a sus expensas y sin firmar su primer libro, Los cuadernos de André Walter, en el que describe
el religioso y romántico idealismo de un desgraciado joven. La obra despertó escaso interés entre el público, pero llamó la atención
de Marcel Schwob, de Rémy de Gourmont, Maurice Barrés y Maurice Maeterlinck. Por esa obra se le consideró simbolista, pero en 1894 comenzó
a desarrollar un estilo personal y propio. A partir de Paludes, especie
de farsa, publicada en 1895, rompió con el Simbolismo y sus representantes.
Es a partir de 1897, con la publicación de uno de sus libros fundamentales, Los alimentos terrestres, cuando empieza realmente su carrera literaria.
Esta obra lo convirtió en el mentor espiritual de su generación y en ella defendió la doctrina del hedonismo activo. A partir de ese
momento sus obras estuvieron dedicadas a examinar los problemas de la libertad individual y de la responsabilidad, desde distintos puntos de vista. Siguieron
El inmoralista (1902) y La puerta estrecha (1909), estudios acerca de los conceptos éticos
individuales en conflicto con la moralidad convencional. En la época de su aparición, El Inmoralista fue un fracaso y Gide, descorazonado, pensó dejar
la literatura.
Los sótanos del Vaticano, en la cual ridiculizó la posibilidad
de la independencia personal completa, apareció en 1914 y fue el primero de sus trabajos atacado por anticlerical. El idílico La sinfonía pastoral (1919; en el que se basó una película que recibió
el Gran Premio del Festival de Cannes, en 1946) trata del amor y la responsabilidad, y refleja los dilemas morales a los que se enfrentaba el autor en su vida privada.
Examinó los problemas de la adolescencia y de las familias de clase media en la popular novela acerca de la juventud parisina, Los monederos falsos (1925), considerada su mejor obra por algunos críticos.
Su protagonista es un novelista que está escribiendo una novela que lleva el título de la de Gide, y que describe "todo lo que veo, todo lo
que sé, todo lo que las vidas de los demás y la mía propia me enseñan". En ella figuran homosexuales, rufianes y adúlteras.
Entre 1920 y 1924 publicó sus memorias, Si la semilla no muere,
que causaron un enorme revuelo y en las que confesaba su homosexualidad. Cada nueva obra constituía, inevitablemente, un acontecimiento literario
seguido de escándalo.
Su preocupación sobre la responsabilidad moral individual le llevó a ocupar cargos públicos. Después de haber ocupado
puestos municipales en Normandía, se convirtió en enviado especial del ministerio para las Colonias en 1925-1926 y escribió dos libros en
los cuales describía la situación en las colonias francesas de Africa. Mediante estos reportajes, Viaje al Congo (1928) y
Regreso de Chad (1928), pretendía inducir a que se llevaran a cabo reformas
en la ley colonial francesa que se estaba preparando. Viajó a la Unión Soviética, y expuso su desilusión en Regreso de la URSS (1936).
Muchos de sus estudios críticos aparecieron en La Nouvelle Revue Française, una revista literaria que contribuyó a fundar en 1909
y que se convirtió en una publicación de gran influencia entre los círculos intelectuales franceses. Estos ensayos críticos eran,
sobre todo, un análisis acerca de la psicología de los artistas.
Escribió obras teatrales en verso Le Roi Candaule (1901) y Saul
(1903) y tradujo Antonio y Cleopatra y Hamlet, de Shakespeare.
En 1939 decidió publicar su Diario
(4 volúmenes, 1939-1951), que había iniciado cuarenta años antes, donde quedan patentes sus escrúpulos y vacilaciones y que despertó
el interés de la crítica en todo el mundo. En estos volúmenes habló de sí mismo y de sus obras, y emitió juicios sobre
sus amigos y otros escritores.
En 1947, a los setenta y ocho años de edad, recibió el Premio
Nobel de Literatura, que le fue otorgado como un reconocimiento, según las palabras de John Russel, al hombre que "más que ningún
otro ha sostenido en nuestro tiempo la anticuada noción de que el primer deber de un artista es para con su arte".
Murió el 19 de febrero de 1951, en París. Al año siguiente el Vaticano incluyó todas sus obras en el Índice de Libros Prohibidos.
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