Vida y obras de Francis Scott Fitzgerald:
Escritor estadounidense de novelas y cuentos que personificó el ambiente y costumbres de los años veinte; 'la edad del jazz', como él la llamó. Nació el 24 de septiembre de 1896 en Saint Paul (Minnesota), y estudió en internados católicos. Su abuela murió ahorcada por complicidad en el asesinato del presidente Lincoln. Su padre era un caballero del Sur arruinado y su madre una católica descendiente de una acaudalada familia de origen irlandés.
Estudió en Saint Paul Academy and Summit School de Saint Paul, Minnesota en 1908-1911. Más tarde, continuó en Newman School, una escuela de secundaria privada de Hackensack, New Jersey, en 1911-12. Inició sus estudios universitarios en la Universidad de Princeton en 1913 dentro de la promoción de 1917 y fue allí donde hizo amistad con futuros críticos y escritores como Edmund Wilson o John Peale Bishop.
Afrontó dificultades académicas durante sus tres años de carrera universitaria, abandonándola en 1917 para buscar la gloria en el ejército expedicionario estadounidense, que a la sazón combatía en la Gran Guerra Europea. Se incorporó al ejército donde realizó el primer borrador de su novela, titulada en un principio "El egoísta romántico", que se publicó como A este lado del paraíso (1920) y que le convirtió en un hombre rico. En esta novela autobiográfica, la desilusionada juventud de la generación de la posguerra vio reflejados sus sueños rotos y sus vidas vacías e indecisas.
De nuevo en su país conoce en Alabama a Zelda Sayre, de 18 años y amante del lujo y la alta sociedad, la «top girl» , según el propio Fitzgerald. Los dos adquirieron compromiso en 1919 y Fitzgerald se mudó a un apartamento en 200 Claremont Avenue en New York City para intentar sentar las bases de su relación con Zelda.
En 1920 Scott y Zelda se casaron en la Catedral de St. Patrick de Nueva York. Su única hija, Frances Scott "Scotitbuse" Fitzgerald, nació el 26 de octubre de 1921.
Fitzgerald se inspirará en Zelda para dar vida a todas "las muchachas doradas" que pueblan sus novelas.
Integrante junto con Faulkner y Hemingway de la terna que preside la novelística estadounidense del siglo XX, tal vez fuera Scott Fitzgerald el autor más típico de la Generación Perdida. De hecho, fue él quien la definió como aquella que había encontrado "todos los dioses muertos, las guerras combatidas y la fe en el hombre destruida". Parafraseando a Wilde, podríamos decir que los felices años 20, la edad del jazz, fue un invento suyo.
Escribió cinco novelas y docenas de historias breves que abordan temas como «la juventud» o «la desesperación» con una extraordinaria honestidad al plasmar sus emociones. Sus héroes, atractivos, confiados y condenados, resplandecen brillantemente antes de explotar, y sus heroinas son bellas y de compleja personalidad.
Hermosos y malditos (1922), una novela de costumbres que narra las ansiedades y disipaciones de una pareja de ricos, es el retrato de una pareja, que bien podía ser el matrimonio Fitzgerald, en la que al sueño le sucede el desencanto. No resultó tan popular como la primera, pero sus relatos tuvieron un gran éxito y con ellos pudo pagarse el estilo de vida extravagante y lujosa junto a Zelda.
Ricos y famosos, el matrimonio se entrega a todos los excesos y disipaciones que el autor retrata en su páginas más intensas. De Nueva York a la Costa Azul francesa, pasando por París -Scott Fitzgerald es uno de los escritores más citados por Hemingway en París era una fiesta-, todo es la euforia y al falsa alegría que les proporciona el licor.
De los más de 150 cuentos que escribió, se reunieron 46 en cuatro libros: Jovencitas y filósofos (1920), Cuentos de la edad del jazz (1922), Todos los hombres tristes (1926) y Toque de diana (1935).
En 1924 los Fitzgerald dejaron su casa de Long Island y se trasladaron a la Riviera francesa; no volvieron de forma permanente hasta 1931. En cinco meses terminó El gran Gatsby (1925), una fábula sensible y satírica sobre la persecución del éxito y el colapso del 'sueño americano'. Aunque está considerada como su obra maestra, se vendió mal, acelerando así la desintegración de su vida personal. A pesar del deslizamiento de Zelda hacia la locura (estuvo hospitalizada periódicamente desde 1930 hasta su muerte en 1948, durante el incendio de la clínica donde estaba confinada) y de la suya en el alcoholismo, continuó escribiendo sobre todo para las revistas.
Tenía constantemente problemas financieros y a menudo solicitaba préstamos a su agente literario, Harold Ober, y a su editor en Scribner's, Maxwell Perkins.
Hasta el año 1934 no se publica su cuarta novela, Suave es la noche, un relato basado en su vida con Zelda y la última novela que publicará en vida. Su pobre acogida le condujo a su propia crisis, que narra en los ensayos reunidos por Edmund Wilson con el título de El crack-up (1945). Se dice que bebe al día más de 200 cervezas.
Se recuperó lo suficiente como para trabajar escribiendo guiones de cine en Hollywood durante 1937, intentando recuperar su talento de antaño. Se enamoró de la columnista de chismes cinematográficos Sheila Graham.
Alcoholizado, a finales de los años 40 sufrió dos ataques cardiacos. El segundo le provocó la muerte el 21 de diciembre de 1940, en el apartamento de Sheilah Graham en Hollywood. Meses después aparece El amor del último magnate. Muchos de sus biógrafos quieren ver en esta novela inacabada su testamento, pues lo que en ella nos cuenta es la derrota. La brillantez de esta novela impulsó a los críticos a revalorizar su talento y a reconocerle como uno de los mejores escritores estadounidenses del siglo XX.
A la muerte del escritor, su cuerpo fue trasladado en ferrocarril desde Hollywood para ser enterrado en Saint Mary junto a su familia paterna, pero la oposición de la jerarquía católica, a causa de la condición de no practicante de Fitzgerald, le obligó a un largo exilio en el cementerio civil de Rockville.
Escritor exquisito y amante del lujo, Scott Fitzgerald yace en un pequeño cementerio rodeado por centros comerciales, donde el ruido incesante de un cruce de autopistas ha sustituido al "jazz" que pone fondo a sus novelas. Una cita de su Gran Gatsby, que puede leerse sobre su tumba y la de su mujer, Zelda Sayre, es lo único que queda de aquellos elegantes y decadentes años 20 en este camposanto católico de la iglesia Saint Mary de Rockville (Maryland).
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