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Una tragedia americana |
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Inspirada en un caso real, Una tragedia americana (An American Tragedy) (1926) cuenta la historia de Clyde Griffiths, un hombre de carácter débil, abúlico e indeciso, criado en la pobreza, que asesina a su novia embarazada, de la que se avergüenza, en busca del bienestar material, del amor, de la comodidad, de todo cuanto el dinero puede proporcionar, para poder prosperar en la sociedad elegante y casarse con la mujer a quien cree amar, de excelente posición social y un gran partido, y que puede proporcionarle por tanto todo lo que ambiciona. Al final sólo encuentra la muerte, ajusticiado por su crimen. El Clyde Griffiths imaginado por Dreiser era el ambicioso vástago de una familia de misioneros evangelistas de Kansas City: creció oyendo a sus padres cantar salmos por las calles y ayudándolos a pedir limosna para obras de caridad. En la novela de Dreiser, Clyde es un joven impaciente: trabaja como cadete en un hotel de lujo y pronto sucumbe a las seducciones del sexo y del dinero. Tras una serie de incidentes que revelan su falta de principios y de escrúpulos, logra entrar como empleado en la fábrica de un tío acaudalado, en el norte del estado de Nueva York. Vive un fugaz romance con una obrera de la fábrica y la deja embarazada, al tiempo que atrae la atención de la deslumbrante Sondra Finchley, la chica más codiciada de la región. Obligado por la obrera a casarse o a ser desenmascarado, decide asesinarla en un lago solitario. No lo consigue, porque el bote en que navegan vuelca y la obrera se ahoga accidentalmente. Clyde no ha cometido el crimen, pero las pruebas y los testimonios en su contra son abrumadores. Tras un juicio rutinario, es condenado a muerte. La habilidad del novelista consiste en hacer ver que el protagonista no es malo, sino un títere demasiado irresoluto que se ve empujado a tan vituperable acción por el cordaje de marioneta y la opresión de una sociedad fundada en la injusticia. Una tragedia americana fue llevada al teatro y en dos ocasiones al cine, primero en An American Tragedy (1931), y después por George Stevens con gran éxito, bajo el título de Un lugar en el sol (1951) y con un reparto de lujo: Montgomery Clift y Elizabeth Taylor, recibiendo dos óscars por dirección y guion; Sergei Einsenstein quiso también adaptarla.
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