Historia de la fealdad

Historia de la fealdad
Umberto Eco


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Editorial Lumen, 2007
ISBN 978-84-264-1634-6
456 páginas

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Umberto Eco


Después de Historia de la belleza (Lumen, 2004), Eco se sitúa en el polo opuesto; aunque, según él, la fealdad no debe entenderse simplemente como tal. Si es relativamente fácil ponerse de acuerdo sobre la expresión de lo bello, la fealdad no debe leerse solo como «el infierno de la belleza». Al contrario, la fealdad tiene sus propios cánones y una complejidad peculiar que Eco explora, a sabiendas de que el concepto cambia con el transcurrir de los siglos; y de que, por ejemplo, los arquitectos renacentistas encontraban espantosas las catedrales góticas.

Eco ofrece un brillante repaso de la representación de la fealdad en las distintas épocas y culturas. Un repaso exhaustivo de los «cánones» de la fealdad, firmado por el gran Umberto Eco.

Para la comprensión de las ideas estéticas a través de los tiempos no basta con una Historia de la belleza, hace falta también una Historia de la fealdad.

En apariencia, belleza y fealdad son conceptos que se implican mutuamente, y por lo general se considera que la fealdad es la antítesis de la belleza, hasta el punto de que bastaría definir la primera para saber qué es la segunda.

Para Eco, sin embargo, está claro que la fealdad no es lo contrario de la belleza y es así como no se trata de presentar lo que estéticamente sea considerado feo sino también de incluir lo grotesco, lo brutal y lo sangriento tal como lo representan los artistas.

Dice tambén que lo bello es admirado pero lo feo fascina ya que es la representación de lo desconocido, del puente hacia el miedo. Las distintas manifestaciones de la fealdad a través de los siglos son más ricas e imprevisibles de lo que comúnmente se cree. Tanto los fragmentos antológicos como las extraordinarias ilustraciones de este libro nos llevan, pues, a recorrer un itinerario sorprendente hecho de pesadillas, terrores y amores de casi tres mil años, donde los sentimientos de repulsa y de conmovedora compasión se dan la mano, y el rechazo de la deformidad va acompañado de éxtasis decadentes ante las más seductoras violaciones de todos los cánones clásicos.

Entre demonios, locos, enemigos terribles y presencias perturbadoras, entre abismos repulsivos y deformidades que rozan lo sublime, navegando entre freaks y fantasmas, se descubre una vena iconográfica extraordinariamente amplia y a menudo insospechada.

Así que, tras haber contemplado a lo largo de estas páginas la fealdad natural, la fealdad espiritual, la asimetría, la falta de armonía y la deformidad, en un sucederse de lo mezquino, débil, vil, banal, casual, arbitrario, tosco, repugnante, desmañado, horrendo, insulso, vomitivo, criminal, espectral, hechicero, satánico, repelente, asqueroso, desagradable, grotesco, abominable, odioso, indecente, inmundo, sucio, obsceno, espantoso, abyecto, monstruoso, horripilante, vicioso, terrible, terrorífico, tremendo, repelente, repulsivo, desagradable, nauseabundo, fétido, innoble, desgraciado, lamentable e indecente, el primer editor extranjero que vio esta obra exclamó: «¡Qué hermosa es la fealdad!».

"Las sombras contribuyen a que luz resplandezca mejor" ha explicado Eco, quien se sirve de innumerables autores, citas, textos históricos, poesías, novelas y ensayos para explicar que la fealdad y la belleza deben ser entendidas según el momento histórico y los cánones estéticos dominantes.

El ensayista parte con Leonardo Da Vinc, sigue con Rabelais, autor de Gargantúa y Pantagruel, maestro de lo épico y cómico, genial por sus descripciones vulgares, grotescas y populares y llega a Burton con su visión melancólica del futuro, de la modernidad, un autor que influyó en Henry James y Proust.

"Para entender los gustos de una era no es justo escuchar sólo a los filósofos, es necesario entender qué significa fealdad para la gente común", reconoce Eco.

El texto, dividido en 15 capítulos y con una extensión de 450 páginas, ha analizado la evolución de los gustos y ha constituído una suerte de antología de la cultura occidental, un libro de arte, con diablos, brujas y posmodernos, para ilustrar la visión de la fealdad.

Eco declaró haberse divertido mucho escribiendo este libro ya que escribir sobre la fealdad resultó mucho más interesante que escribir sobre la belleza, según ha declarado el autor, quien al parecer se divirtió reconstruyendo increíbles historias de horror y desprecio desde la época de los griegos, pasando por la Edad Media hasta llegar a la exaltación de la 'fealdad' entendida como lo diferente en el mundo moderno.


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